Considerando que el fenómeno de la guerra evoluciona y tiene hoy nuevas reglas [1], en específico que la guerra tradicional ha muerto y que la paz y la guerra son condiciones que coexisten, además teniendo en cuenta que “el conflicto es dinámico y cambiante en cuanto a sus características y actores en juego” [2], consideramos pertinente pensar en qué funciones y aportes podemos esperar de los reservistas desde sus profesiones u oficios en diversos escenarios: paz, crisis y guerra, para el Ejército de Chile del 2030. En palabras del CJE del Ejército de la época: “La necesidad de organizar y completar las dotaciones de personal en la Fuerza Terrestre (FT). En un ambiente cada vez más restrictivo en lo económico, sumado a la reducida disponibilidad de capital humano, se hace necesario estudiar la situación existente de la Reserva y que se proponga una política realista y eficiente para su capacitación, entrenamiento y empleo”. [3]
En la paz será necesario contar con matrices de riesgo dinámicas y actualizadas, que muestren la evolución de las amenazas desde distintos puntos de vista que afecten al país y al empleo de la fuerza militar; debemos, por tanto, esperar el aporte de la evaluación de riesgos legales (abogados), riesgos económicos de bloqueos de fuentes de ingresos monetarios (economistas, ingenieros comerciales, contadores auditores), riesgos de pérdida de infraestructura crítica (ingenieros de transporte, ingenieros civiles en obras civiles, eléctricos, telecomunicaciones, expertos en manejo de plantas de agua, etc.), riesgos de pérdida de cadenas logísticas en agua, alimentos, combustible, municiones, pertrechos, transporte colectivo (ingenieros logísticos, ingenieros en alimentos, personal de Copec/Shell/Petrobras, SKY Airline, Latam, etc.). Para nuevos escenarios en que se tengan que desplegar Fuerzas Armadas chilenas, en modalidad de OPAZ, sería conveniente hacerse asesorar por profesionales que hayan trabajado en esos lugares para tener una visión de la población civil, cultura, religiones, aspectos culturales, cadenas de mando decisionales de los estados. Para estas tareas consideramos relevante a profesionales que hayan trabajado para Naciones Unidas, consulados, embajadas, empresas transnacionales, ONGs.
En la guerra, el apoyo a la población civil cercana al teatro de operaciones y a las funciones que requiera el mando para aplicar todas las funciones ACAT puede verse ayudada con médicos, enfermeras, psicólogos que refuercen los centros de salud primaria y de emergencia; profesores que apoyen el trabajo en escuelas y liceos en las zonas en conflicto; periodistas que puedan comunicar en al menos tres niveles: informar a la prensa internacional, a la población en nuestro país y a los organismos internacionales (Cruz Roja, entidades financieras, organizaciones de DDHH). Contar con expertos en derecho internacional humanitario y derecho de los conflictos armados para determinación de objetivos y poder actuar como un “legal advisor” en el campo de batalla será de un apoyo legal fundamental para el comandante desplegado. El desarrollo y armado de matrices de riesgos de desastres naturales para las distintas regiones de nuestro país puede ayudar al plan de despliegue de las BRIFES y puestos de ayuda médica.
En la crisis, poder contar con especialistas en comunicaciones modernas para el uso de sistemas de mando y control, sistemas de comunicaciones, lectura de imágenes satelitales, manejo de redes sociales para el desarrollo de las variables de las guerras cognitivas. Todas aquellas profesiones con tecnología de punta, como ciberseguridad, blockchain, programación, desarrollo de render para escenarios en territorios ocupados, implementación de modelos predictivos de riesgos de inundaciones en cuencas fluviales con el uso de inteligencia artificial, son más factibles de conseguir en reservistas con profesiones, experiencia y desarrollo en esas áreas. Estas tareas inmersas dentro de profesiones específicas son las requeridas hoy por el Ejército y el Cuerpo de Ingenieros de Ejército de los Estados Unidos [4] y del Reino Unido [5], tanto para el personal de línea como para la reserva.
Para poder lograr esta interoperabilidad y trabajo interagencial en las funciones, tareas y aportes de los reservistas, se considera necesario poder efectuar ejercicios de crisis, donde se pueda obtener un lenguaje conocido por todos y donde las funciones están claramente definidas y con los respaldos legales y los seguros médicos para poder trabajar con tranquilidad y eficiencia en un escenario VUCA que dejará de serlo en parte al contar con un entrenamiento específico. El aporte de los abogados expertos en DICA y DIH es clave para evitar cualquier problema y poder asesorar de la mejor forma al comandante en terreno, y que su toma de decisiones sea respaldada con carpetas de información relevante, que puedan ser usadas ante una eventual denuncia legal por determinado hecho o suceso.
Hoy es posible encontrar en la Reserva un valor agregado profesional que pueda ser un aporte para la completación de unidades con funciones técnicas más específicas y de alta tecnología que puede ser muy costosa lograr al interior del Ejército con cuadro permanente u oficiales de línea. Agregando al ciudadano civil desde su profesión en labores del ámbito militar, podemos llegar a tener una mejor respuesta a las crisis, conflictos y guerras, pues se usa mayor poder nacional al servicio del país.
[1] MC FATE , Sean. The new rules of war 2019
[2] CESIM, Ejército de Chile. Conflictos futuros . Tendencias para la región sudamericana al 2040 página 70, diciembre 2019.
[3] OVIEDO, Arriagada, Humberto . “Ejército 2026” . Volcando nuestras capacidades al servicio de la Defensa, Seguridad y Desarrollo Nacional, Santiago. Estado Mayor del Ejército. Memorial del Ejército de Chile N°495, 2015, página 17.
[4] https://www.usar.army.mil/News/Article/2368541/stem-education-the-building-block-for-career-success/
[5] https://apply.army.mod.uk/roles

Muy buen artículo!!
Ojalá se tomara conciencia y se aprovecharan los recursos…
Felicitaciones Cesar por tu articulo sobre la reserva excelentes contenidos.
Estimado César:
Recibe mis sinceras felicitaciones por la publicación de tu artículo “Tareas y funciones de los Reservistas del 2030”. Lo leí con mucho interés y quiero destacar la calidad del análisis y la oportunidad del tema que abordas.
Me parece una reflexión muy pertinente sobre la evolución del conflicto y los desafíos que enfrenta nuestro Ejército, especialmente en lo relativo al empleo de la Reserva y al enorme potencial que representan las competencias profesionales de sus integrantes para fortalecer las capacidades de la Fuerza Terrestre.
Estoy convencido de que este tipo de trabajos contribuye significativamente al debate doctrinario y estratégico, además de incentivar una mirada innovadora sobre el desarrollo de capacidades para el Ejército del futuro. Es una excelente contribución que, sin duda, motivará nuevas reflexiones entre quienes compartimos el interés por la evolución del pensamiento militar.
Te envío un fuerte abrazo y mi reconocimiento por este gran aporte. Mis mejores deseos para que continúes desarrollando investigaciones de este nivel, que fortalecen nuestra profesión y enriquecen el conocimiento institucional.
Interesante artículo, solo falta conocer o al menos tener definido cuál es el objeto de uso de la reserva.
Hoy existen situaciones de base que no son claras. Hace unas semanas estuve con jóvenes Oficiales y no tienen idea cuál es la función y cómo es el desarrollo de ella dentro de la institución, para empezar se debe tener claro en la línea, el aporte real que significa la participación de profesionales civiles investidos como oficiales o personal de planta.
Por otro lado existen “sesgos por grado” que son reales y no permiten el adecuado asesoramiento de expertos dentro de un puesto de mando.
Finalmente, si la institución no tiene claridad el “para que”, “con que” y “donde” se utiliza la reserva, cualquier aporte será sin ningún sentido, perdiendo la motivación e interés de participar ya que la sensación de “pérdida de tiempo y esfuerzo “ es evidente.
Lo presentado en el artículo, claramente entrega alternativas de uso de los recursos, hoy disponibles (prácticamente gratis), pero todo se ve detenido por conocer la intención del mando y el estado final deseado.
Un aspecto importante es modificar o ajustar la ley de movilización 18.953 y el DL2306, las cuales deben ser actualizadas a las necesidades que hoy demanda el país. Así también ajustar a la realidad etarea de la reserva, la permanencia en cada grado, ya que el empleo de este RRHH, es muy diferente al personal de línea.
Hay muchas áreas que intervenir, no solo “reactivar” para mostrar que existe.
La tarea es mucho más profunda y requiere de la participación incluso de los mismo reservistas en los cambios que es necesario realizar.
Mucho paño que cortar…
Felicito a César Carrasco, autor de este artículo, porque destaca de excelente manera el gran aporte que puede significar la reserva para el Ejército, como también para las otras ramas de las Fuerzas Armadas.
Concuerdo en que la reserva posee excelentes profesionales que pueden entregar un importante aporte a la institución, considerando el doble valor que estos profesionales significan cero costo en el item de remuneraciones de la institución, que es el que se lleva la mayor parte del presupuesto anual. Como señala César Carrasco, hay que establecer los mecanismos para que esta reserva realmente sea aprovechada en toda su dimensión por la institución.
Felicitaciones por el artículo
Guillermo Parvex
El Ejército de Chile enfrenta un punto de inflexión estratégico. Como bien plantea César Carrasco en su reciente análisis, la guerra tradicional ha mutado hacia escenarios híbridos y entornos VUCA (Volátiles, Inciertos, Complejos y Ambiguos), donde la paz y el conflicto coexisten. En este contexto, el rol del reservista ya no puede limitarse a ser una fuerza de reemplazo táctico de infantería, sino que debe evolucionar hacia un activo estratégico de apoyo especializado. Esta transformación no es solo un desafío operativo; en su núcleo, representa un inmenso desafío de dirección y gestión estratégica de personas.
Felicitaciones por el articulo
En base a lo expuesto y detallado por César Carrasco.
Primero es fundamental que todo el personal de línea esté al tanto de la organización y normas que rigen la reserva adscrita.
Y segundo creo que independiente de la situación o área de empleo el personal de línea tenga claro que tal cual cómo lo expresa que bastará escuchar el clarín, para estar con ellos y ser parte de ellos. Y que la reserva se involucra con la línea para cumplir la misión.
Es un verdadero honor y un motivo de profundo orgullo leer sus palabras a su excelente artículo “Tareas y funciones de los Reservistas del 2030”. Como oficiales de reserva, nos llena de orgullo ver plasmado con tanta rigurosidad el valor estratégico que representamos para el Ejército de Chile en el escenario del conflicto moderno.
Su análisis acierta notablemente en varios puntos clave:
1.- Nos posiciona no como un mero elemento numérico, sino como un vector de alta especialización capaz de transferir de inmediato la vanguardia del mundo civil, IA, ciberdefensa, logística y asesoría legal a la institución.
2.-Demuestra que optimizar la Reserva es una obligación para la Defensa Nacional en un entorno dinámico y multipolar.
3.- Coincido en que para lograr esta interoperabilidad requerimos ejercicios conjuntos, un lenguaje común y un marco legal robusto que entregue certezas y respaldos.
Sin duda, su escrito es una hoja de ruta impecable para integrar eficientemente al ciudadano profesional en la estructura de la fuerza frente a los desafíos del mañana.
¡Un gran reconocimiento a su excelente trabajo, Mi Mayor!
Muy buen artículo. Plantea las principales interrogantes en la conducción, desarrollo e integración del personal de reserva al quehacer institucional.Desde mi opinión personal, es interesante que las instituciones de la defensa nacional analicen, de una manera más cercana, profesional y científica, el conjunto de potencialidades que podrían ser ofrecidas desde el mundo civil y laboral, tomando esta experiencia a un costo reducido, más que intentar desarrollar estas capacidades desde cero al interior de las mismas.Mi opinión personal también es que hay muchas ganas de poder aportar, pero desconozco si realmente la demanda de este conocimiento se llegue a concretar en ejercicios o llamados a servir por algún determinado tiempo. Creo que debieran darse las instancias de poder alternar entre la vida profesional civil y el servicio militar a la reserva sin grandes impactos para ambas partes. Creo que cuando exista un entorno legal definido es que esta interacción podría ocurrir.
Excelente artículo mi Mayor, como siempre sería muy bueno poder proponer y coordinar una presentación de esta materia.
Comparto plenamente la visión de aprovechar el conocimiento y la experiencia profesional de los reservistas como una capacidad estratégica para el Ejército del 2030.
Como complemento, creo que sería muy valioso incorporar con mayor énfasis el rol de las tecnologías emergentes. El empleo de sistemas no tripulados (drones aéreos, terrestres y marítimos), inteligencia artificial, análisis de datos, imágenes satelitales, ciberdefensa, robótica y computación en la nube será cada vez más determinante en los escenarios de crisis y conflicto.
Muchos reservistas ya desarrollan estas capacidades en el mundo civil, por lo que representan una oportunidad de incorporar rápidamente conocimiento especializado, reduciendo tiempos de formación y costos para la institución.
Quizás el desafío hacia el 2030 no sea solamente clasificar a la Reserva por profesión, sino también por capacidades tecnológicas y operacionales, permitiendo conformar equipos multidisciplinarios preparados para enfrentar los desafíos de la guerra moderna. De esa forma, la Reserva no solo complementaría la fuerza, sino que aportaría innovación y aceleraría la incorporación de nuevas tecnologías en beneficio de la Defensa Nacional.
Felicitar a César Carrasco por este artículo que debe considerarse un aporte no solo para tener presente, sino para efectivamente llevarlo a la práctica.
La reserva militar no solo debe ser visualizada como para completar los cuadros, sino como un aporte permanente al desarrollo del Ejército. El nivel de los profesionales, técnicos que forman la reserva es un tesoro invaluable que debe ser utilizado en forma permanente, sobretodo en los tiempos de paz porque es en esta época en la cual se prepara para la guerra.
El Ejército tiene un recurso humano, profesional y técnico que puede perfectamente satisfacer sus necesidades de personal operativas y logísticas.
El fenómeno de la guerra ha cambiado, haciendo cada vez más difusa la separación entre paz, crisis y guerra. Hoy las amenazas no se limitan al campo de batalla tradicional, sino que también pueden expresarse mediante ciberataques, desinformación, crisis migratorias, afectación de infraestructura crítica, emergencias sanitarias, desastres naturales o presión económica. En este contexto, la defensa nacional no puede depender únicamente de la fuerza militar permanente.
El artículo del Mayor Carrasco plantea una idea central: la Reserva Militar no debe ser vista sólo como personal complementario para cubrir dotaciones, sino como una capacidad estratégica compuesta por ciudadanos con profesiones, oficios y experiencias que pueden aportar conocimientos especializados al Ejército de Chile. Muchos reservistas poseen competencias en áreas clave para los conflictos modernos, como derecho, salud, logística, ingeniería, telecomunicaciones, ciberseguridad, gestión de riesgos, comunicaciones estratégicas, infraestructura crítica o gestión del riesgo de desastres.
Sin embargo, esta visión contrasta con una realidad aún presente en algunas unidades, donde la Reserva suele ser percibida como una carga administrativa o una presencia secundaria. Muchas veces los reservistas son convocados sin una función clara, asignados a tareas menores o mantenidos sin un empleo efectivo de sus capacidades profesionales. Esto no sólo genera frustración en quienes integran la Reserva, sino que también representa una pérdida de oportunidad para el propio Ejército.
El problema no está en la existencia de la Reserva, sino en la falta de una política institucional clara, práctica y eficiente para su empleo real. No basta con convocar o registrar reservistas; es necesario conocer sus competencias, definir en qué escenarios pueden aportar, establecer qué entrenamiento requieren y determinar bajo qué condiciones legales, operativas y administrativas pueden ser empleados.
Para que la Reserva Militar tenga sentido en el Ejército de Chile del 2030, debe ser gestionada como una capacidad diferenciada, funcional y especializada. Su integración requiere planificación, doctrina, entrenamiento conjunto y voluntad de mando. Los reservistas deben participar en ejercicios de crisis, simulaciones interagenciales, planificación territorial, análisis de amenazas, matrices de riesgo y escenarios de apoyo a la población civil.
La Reserva no compite con el cuadro permanente ni reemplaza al personal de línea; su valor está en aportar capacidades provenientes del mundo civil y conectarlas con las necesidades de la defensa nacional. En tiempos de guerra híbrida, esa relación con la sociedad civil no es una debilidad, sino una ventaja estratégica.
El desafío es pasar de una Reserva nominal a una Reserva útil; de una presencia protocolar a una capacidad operacional; de un recurso desaprovechado a un componente activo del poder nacional. La Reserva Militar no debe ser una molestia para las unidades, sino una respuesta inteligente a los desafíos del futuro.
Muy interesante artículo.
Cambia todo cambia… y sin duda la guerra también. Hoy por hoy se habla de la Guerra de 5ta Generación (5GW), donde la robótica e IA son piezas en un tablero evoluciona y cuesta seguir.
En este nuevo escenario la reserva y el talento civil especializado es y será cada vez más importante. Chile en el mundo de la IA tiene una ventaja comparativa en la región (ver índice ILIA). Luego, el desafío será “aprovechar” esta ventaja en el mundo militar y no dormirse en los laureles.
“Coincido plenamente en que la reserva cuenta con profesionales de alto nivel capaces de realizar un aporte sustancial a la institución. Su integración resulta estratégica, ya que representa una valiosa optimización presupuestaria al no impactar el ítem de remuneraciones, el cual constituye nuestra mayor carga anual. Tal como señala César Carrasco, es imperativo establecer mecanismos de gestión claros que permitan capitalizar al máximo el potencial de este capital humano en beneficio de los objetivos institucionales.”
Excelente artículo. Comparto plenamente la idea de que los conflictos actuales requieren mucho más que capacidades militares tradicionales. Hoy, profesionales de áreas como telecomunicaciones, ciberseguridad, logística, salud o derecho pueden aportar tanto como un sistema de armas en determinados escenarios.
Como reflexión, creo que el desafío para el Ejército de Chile no es solo contar con reservistas altamente capacitados, sino lograr una integración y entrenamiento permanente que permita aprovechar realmente ese capital humano. Los ejércitos más modernos del mundo han avanzado justamente en esa dirección. Sin duda, es un tema que merece seguir discutiéndose pensando en el Chile de los próximos años.
Felicitaciones a mi amigo, el Mayor de Reserva César Carrasco, por esta valiosa reflexión. Es un tema que merece ser abordado con profundidad, experiencia y sentido de realidad.
Como ex oficial del Ejército de Chile y actual miembro de la Reserva, comparto la convicción de que los oficiales de línea poseen una formación, entrenamiento y experiencia operacional que resultan irremplazables. Son ellos quienes dedican su vida profesional al servicio militar y quienes están llamados a conducir a las instituciones en los momentos más complejos.
Sin embargo, también creo que la Reserva puede aportar un valor complementario significativo. Muchos reservistas desarrollamos carreras en el mundo empresarial, tecnológico, académico, médico y profesional, acumulando experiencias y perspectivas que pueden enriquecer la toma de decisiones, especialmente en escenarios donde el país requiere integrar capacidades civiles y militares.
La fortaleza no está en comparar ambos mundos, sino en comprender que son capacidades distintas y complementarias.
El oficial de línea lidera y conduce; el reservista aporta experiencia, conocimiento y compromiso cuando la nación lo requiere.
Ambos tienen algo fundamental en común: la vocación de servicio a Chile.
En un mundo cada vez más complejo, donde los desafíos nacionales abarcan desde la seguridad hasta la tecnología, la infraestructura crítica y la resiliencia del Estado, la integración de capacidades militares y civiles constituye una fortaleza estratégica para cualquier nación.
Servimos desde roles distintos, pero con el mismo propósito: contribuir al bienestar, la seguridad y el desarrollo de Chile.
César, muchísimas gracias por tus reflexiones, Chile necesita hombres con pensamiento y opiniones con sentido, pensadas, profundas.
La propuesta presentada por César Carrasco constituye un ejercicio de prospectiva institucional de alto valor para la modernización de la defensa nacional en Chile. El artículo articula una tesis fundamental: ante la naturaleza dinámica y cambiante del conflicto moderno, la reserva militar debe trascender su rol tradicional de refuerzo numérico para convertirse en un reservorio de capital intelectual y técnico especializado, capaz de otorgar una ventaja comparativa en entornos caracterizados por la volatilidad y la incertidumbre (entornos VUCA).
El valor estratégico del texto reside en la transición desde una reserva “generalista” hacia una “especializada”. Carrasco segmenta esta evolución en tres estados operativos:
• En tiempo de paz: Un rol de consultoría estratégica y gestión de riesgos (jurídicos, económicos e infraestructurales), capitalizando la pericia civil para el fortalecimiento de la resiliencia nacional.
• En tiempo de crisis: Un rol de integración tecnológica y cognitiva, fundamental para la interoperabilidad en sistemas de mando y control (C2), ciberdefensa y el despliegue de capacidades en la “guerra cognitiva”.
• En tiempo de guerra: Un rol de apoyo humanitario y legal (DICA/DIH), donde la figura del asesor jurídico especializado y el soporte técnico refuerzan la legitimidad y eficacia de las operaciones.
El autor acierta al subrayar que el costo de desarrollar capacidades de vanguardia dentro del cuadro permanente es a menudo prohibitivo, convirtiendo a la Reserva en el instrumento más eficiente para la transferencia de know-how desde el sector civil hacia el ámbito de la defensa.
El conflicto en Ucrania ha actuado como un catalizador que valida -y a la vez complejiza- esta propuesta, elevando la reserva de una “buena idea” a un “imperativo estratégico”.
El trabajo de César Carrasco es una contribución necesaria al pensamiento estratégico nacional. La propuesta de integrar al Reservista profesional -alguien que conserva su identidad civil mientras aporta capacidades técnicas de alto nivel- es la respuesta lógica ante una guerra que afecta todas las capas de la sociedad.
Si bien persisten desafíos críticos -como el marco legal, los seguros médicos y la necesidad de una cultura institucional que sepa orquestar esta diversidad de talentos-, la hoja de ruta planteada por el autor es clara. El Ejército 2030 no sólo requerirá soldados; requerirá articuladores que permitan al Estado proyectar una capacidad de respuesta resiliente, inteligente y perfectamente adaptada a la complejidad del mundo actual. La Reserva, bajo este nuevo paradigma, dejará de ser una estructura paralela para convertirse en la esencia misma del poder nacional al servicio de la defensa.
Un excelente artículo del Mayor (Rva.) Cesar Carrasco, posiciona a la Reserva en un nuevo escenario, la visión de los reservistas como un recurso multifacético y esencial para el Ejército de Chile en 2030 sienta bases sólidas para una estrategia militar moderna. La intersección entre lo civil y lo militar es crucial para enfrentar los desafíos del presente y el futuro. Al asegurar que los reservistas sean un pilar central de la estrategia, se contribuye no solo al fortalecimiento del Ejército, sino también a la resiliencia de la nación en su conjunto, construyendo una defensa que refleja la diversidad y la riqueza del capital humano chileno.
Aquí tienes una versión más formal y estratégica de esa visión:
Visión de la Reserva Militar en Chile
Consolidar a la Reserva Militar de Chile como un componente estratégico, moderno e integrado de la defensa nacional, reconocido por su permanente aporte en tiempos de paz y por su capacidad de complementar el poder militar del Estado en situaciones de crisis o conflicto. Su fortaleza se sustenta en el reconocimiento del Alto Mando a las competencias profesionales, técnicas y de liderazgo que cada reservista aporta desde su experiencia en el ámbito civil y militar, constituyéndose en un valioso capital humano al servicio de la institución.
En concordancia con la nueva visión y misión de los mandos directos de la Unidad Base de Movilización (UBM), se busca fortalecer el empleo operacional de los reservistas mediante una preparación continua, entrenamiento especializado y una adecuada integración en los procesos de planificación y ejecución. Esto permitirá optimizar sus capacidades para desempeñarse eficazmente en teatros de operaciones, tanto en escenarios de paz —como apoyo a emergencias, protección de infraestructura crítica y cooperación con la comunidad— como en situaciones de conflicto armado, contribuyendo al cumplimiento de la misión institucional con eficiencia, profesionalismo y compromiso con la defensa de Chile.
Finalmente deseo reconocer en el May César Carrasco el espíritu y la esencia de todo reservista . Artículos como el presentado debe ser considerado una matriz en los lineamientos futuros de la misión operacional de la Reserva del Ejercito .
Atte
Álvaro Soto Calderón
Cada cierto tiempo es necesario poner en perspectiva la planeación, volver a planificar y actualizar nuevamente. Y este artículo vuelve a destacar el valor de la Reserva, de su interacción con lo civil y militar en todas las circunstancias claramente descritas. Como cuando recordamos los aciertos de tener un General Toro dirigiendo la Onemi durante crisis naturales que nos golpeaban y que lo harán siempre.
Tenemos una enome riqueza en potencial humano. Sólo debemos darle su espacio correcto.
Saludos César por tu aporte.